LA SUSTITUCIÓN DE TRABAJADORES POR ROBOTS: ¿PUEDE HACERSE POR DESPIDO OBJETIVO PROCEDENTE?

Hace unas décadas se llegó a la conclusión de que, en el futuro, los trabajadores serían reemplazados por robots. Pues bien, ese futuro ya ha llegado. Los robots empiezan a “formar parte” de la plantilla de muchas empresas.


Novedad publicada el 04/10/2019

Hace unas décadas se llegó a la conclusión de que, en el futuro, los trabajadores serían reemplazados por robots. Pues bien, ese futuro ya ha llegado. Los robots empiezan a “formar parte” de la plantilla de muchas empresas. No se cansan, ni se ponen enfermos, no tienen despistes, no tienen derechos que deban ser respetados, son eficientes y capaces de producir mucho más que un trabajador humano en determinados trabajos.

De esta forma, hoy en día, son muchas las empresas que, buscando una mayor competitividad y una reducción de costes, recurren a la automatización de ciertos puestos de trabajo

En este sentido, los Tribunales empiezan a conocer de este tipo de asuntos, en los que un trabajador es despedido por su empresa, que pone en su lugar a un robot.  

La pregunta es: ¿podemos hacer por esta causa un despido objetivo procedente? La contestación es que sí, pero para ello, hay que justificar y explicar muy bien la situación de la empresa.  

Un ejemplo de cómo no hay que hacerlo lo tenemos en la reciente sentencia del Juzgado de lo Social nº 10 de Las Palmas de Gran Canaria, de 23 de septiembre de 2019, que ha declarado la improcedencia del despido de una trabajadora que fue cesada por la empresa para ser suplida por un programa informático

En concreto, la trabajadora venía prestando servicios para una multinacional turística, en horario de 8-16:30 H de lunes a jueves, y de 8-14 H los viernes. La empresa instaló un programa informático que realizaba tareas desde las 17:15 hasta las 6:00 en los días laborales y las 24 horas los días festivos. La trabajadora recibió una carta de despido objetivo por causas técnicas y organizativas. 

Sin embargo, el Juzgado considera que las causas objetivas alegadas por la empresa en la carta de despido no fueron suficientes:  

“Es aquí donde la carta comienza a carecer de todo elemento probatorio, las razones para amortización del puesto de la actora no resultan acreditadas, como no resulta acreditada el efectivo tiempo y carga de trabajo de la que se libera a la actora. (…) Lo cierto es que toda automatización suele conllevar una mejora en la eficiencia, pero en este caso, no hay una acreditación específica, con números concretos y detalle explicativo de los mismos (…) De forma concluyente, no queda acreditada la causa técnica, a la que va ligada la organizativa, por el hecho de que las horas que no quedan vacías de contenido a la actora se repartirían entre los demás trabajadores”. 

Por tanto, la empresa no acreditó que, real y efectivamente, atravesara por dificultades de cierta entidad para cuya superación fuera medida adecuada y razonable la extinción del contrato de trabajo de la trabajadora, y su sustitución por la automatización de dicho proceso. En la carta, únicamente hizo referencia a informes de futuro sobre el empeoramiento del sector, sin acreditar su concreta situación económica en el momento del despido. Y, es que, en los despidos objetivos, la empresa debe de acreditar que real y efectivamente atraviesa por dificultades de cierta entidad para cuya superación es medida adecuada y razonable la extinción de contratos de trabajo. 

En todo caso, si la empresa hubiese acreditado en la carta las razones objetivas que llevaron al despido de la trabajadora, ¿la solución del Juzgado habría sido distinta? Es decir, ¿habría considerado procedente el despido? En las últimas páginas de la sentencia, el Juzgado realiza una firme defensa del derecho al trabajo, frente a la automatización mediante bots y robots: 

“En tanto en cuanto uno solo de estos bots puede hacer el trabajo de más de un trabajador y con ello aumentar la competitividad sobre la base de reducir costes. Sin embargo, esos costes que se reducen se circunscriben en prescindir totalmente de los trabajadores. Esto es, se erige la mejora de la competitividad como elemento único que justifique el despido, mediante la introducción de bots que automaticen el trabajo, desplazando a la masa laboral humana. Definitivamente, esto no puede ser tenido como una causa justa para un despido objetivo procedente, por cuanto lo contrario implicaría favorecer, so pretexto de la competitividad, la subestimación y minimización del derecho al trabajo. En definitiva, la automatización –como causa técnica del despido objetivo– implica una oposición entre los derechos sociales alcanzados por los trabajadores que se vislumbran como obstáculo u óbice para alcanzar un rendimiento empresarial más óptimo, frente a la posibilidad de que un instrumento de producción pueda efectuar ese mismo trabajo sin límite de horas, sin salario ni cotizaciones sociales. La automatización mediante bots o robots, con la única excusa de reducir costes para aumentar la competitividad, viene a significar lo mismo que reducir el derecho al trabajo para aumentar la libertad de empresa. Por tanto, no puede tenerse por procedente un despido en estos términos, en atención a la interpretación que ha de darse del despido objetivo por causas técnicas. No es dable que. en casos como el presente, en el que la automatización viene a sustituir a los trabajadores en sus tareas hasta desplazar a la masa laboral del mercado, por la mera competitividad de la empresa, pueda esta acogerse a una forma privilegiada de despido en la que se abona al trabajador una indemnización inferior a la ordinaria.” 

Por tanto, en este tipo de despidos objetivos, aunque el art. 52 c) ET, en su remisión al art. 51.1 del ET (“Se entiende que concurren causas técnicas cuando se produzcan cambios, entre otros, en el ámbito de los medios o instrumentos de producción”) no establezca dicha necesidad, resultará necesario probar las dificultades que atraviese la empresa, las deficiencias en el trabajo anterior, pero mediante una acreditación real y minutada de cómo se reducen los tiempos de ejecución de cada tarea y se reducen los errores, solucionando una situación de dificultad que estaba pasando la empresa. Esta es la clave para que estos despidos objetivos salgan procedentes.