Registro de la jornada en los supuestos de teletrabajo.

En las últimas semanas, como consecuencia de la pandemia del COVID-19, se ha incremento el número de trabajadores que han tenido que empezar a prestar servicios desde sus domicilios.


Novedad publicada el 29/04/2020

Desde la entrada en vigor del Real Decreto Ley 8/2019, de 8 de marzo, el pasado 12 de mayo de 2019, y la imposición a las empresas de la obligación de registrar la jornada diaria de todos sus empleados, muchas son las incertidumbres que se han venido planteando.

En concreto, una de las principales incertidumbres radica en la forma de registrar la jornada de trabajo de muchos empleados que, gracias al desarrollo tecnológico, prestan servicios desde sus domicilios. Esto es, en régimen de teletrabajo.

Si bien lo cierto es que, con la entrada en vigor de esta normativa, y durante los primeros meses de aplicación de la misma, la forma de registrar la jornada en los supuestos de teletrabajo no despertó grandes inquietudes, en las últimas semanas, como consecuencia de la pandemia del COVID-19, se ha incremento el número de trabajadores que han tenido que empezar a prestar servicios desde sus domicilios y, por tanto, ha cobrado relevancia la cuestión relativa al registro de la jornada de los teletrabajadores.

Como punto de partida, es necesario tener en cuenta que el trabajo prestado desde el domicilio permite en muchas ocasiones, una mayor libertad de organización y autonomía por parte del trabajador en la prestación de sus servicios, lo que supone cierto obstáculo a la hora de registrar por parte de la empresa el tiempo en que el trabajador presta servicios.

No obstante, tal y como señala el artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores, la empresa tiene la obligación de garantizar el registro horario de todos sus empleados. De hecho, como afirmaba la propia Inspección de Trabajo, en su criterio su Técnico 101/2019, la llevanza del registro es una obligación para el empresario, no una opción. Y todo ello, en garantía de los derechos reconocidos a los trabajadores, en textos normativos como la propia Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

De acuerdo con la normativa, el contenido de la obligación impone a la empresa la necesidad de registrar el horario concreto de inicio y finalización de la jornada de trabajo de cada empleado, con carácter diario. Asimismo, el registro deberá llevarse a acabo, “sin perjuicio de la flexibilidad horaria”, que no puede constituir un impedimento o excusa que permita a la empresa eludir la citada obligación legal.

Así, la empresa debe registrar la jornada del empleado, y conservar estos registros durante un período mínimo de cuatro años, período en el que, además, el registro estará a disposición de los empleados, de sus representantes legales, así como de la propia Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

El método o la forma de registro, en principio, debe pactarse mediante negociación colectiva, o acuerdo de empresa, si bien en aquellos casos en los que no pudiera consensuarse el sistema de registro por estas vías, correspondería a la empresa en última instancia decidir la forma en la que proceder al registro de jornada del empleado que presta servicios desde su domicilio. Así, según pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en sentencia de 14 de mayo de 2019, el sistema de registro de jornada implantado en las empresas ha de ser un sistema objetivo y fiable, de forma que permita computar la jornada laboral diaria realizada por cada uno de los trabajadores.

Para ello, y en lo que se refiere a los trabajadores que prestan servicios a distancia, lo lógico es que, de la misma forma que el desarrollo tecnológico facilita y permite que, por las características de su puesto, puedan prestar servicios desde su propio domicilio, también debe permitir que la jornada se registre por medios telemáticos. En este sentido, existen sistemas telemáticos válidos para el cumplimiento de la obligación de registro de jornada por parte de las empresas, tales como aplicaciones, páginas web, o portales virtuales de las propias empresas que contengan herramientas de este tipo.

Es por lo expuesto que, en el contexto actual, las empresas deberán seguir cumpliendo con la obligación de garantizar un sistema de registro de jornada para sus trabajadores, también para aquellos empleados que presten servicios a distancia.

Recientemente se ha aprobado una prórroga de dos meses sobre el carácter preferente del teletrabajo (art. 15 del RDL 15/2020). Por tanto, las empresas, siempre que sea técnica y razonablemente posible y si el esfuerzo de adaptación necesario resulta proporcionado, deben dar la opción de teletrabajar. Ello supone para las empresas una gran oportunidad para apostar por el teletrabajo, y al fin y al cabo, porque también muchas veces va unido al teletrabajo, facilitar a los trabajadores poder conciliar de la mejor forma posible.